Hoy, hace exactamente 20 años, se inauguró el Parque del Amor en Miraflores y se develó una de las esculturas más famosas de Lima: “El beso”. Su creador, Víctor Delfín, se confiesa un romántico y revela detalles hasta ahora desconocidos de esta obra que en su momento causó gran polémica, pero que ahora es parte del paisaje de la ciudad. Para Delfín la cultura es una cuestión de coraje: “Se hacen o no las cosas”, señala y su escultura, que lo muestra a él besando a su compañera Ana María, es un claro ejemplo.

¿Cómo decidió hacer esta escultura?

Yo veía la cantidad de enamorados que llegaban a la playa, se besaban, se peleaban, luego se amistaban. Iba ilustrando todos estos temas. Hice varias parejas en diferentes poses y la que más me gusto fue esa. La realicé en un tamaño de 70 x 30 cm. Me gustó tanto que la mandé fundir en bronce y la tenía en mi taller.

¿La hizo antes que se la pidiera el entonces alcalde de Miraflores, Alberto Andrade?

Espera un ratito, déjame terminar de contar. Un día vino a visitarme un amigo que conocía a Alberto Andrade. Resulta que yo quería sembrar algunas plantas en un terreno muy árido y él me dijo: “¿Por qué no haces lo que está haciendo Andrade en Miraflores? Algún día te lo traigo para que te explique cómo siembra”.

¿Y vino Andrade a su casa?

Pasaron meses hasta que un miércoles vino mi amigo con Andrade. Fue una simpatía a primera vista y cuando vio la escultura de “El beso” me dijo: “¿La puedes hacer más grande?”. En ese momento nos olvidamos de sembrar [risas]. Le dije que sí. Después nos fuimos a dar una vuelta por los acantilados y empezamos a buscar el espacio. De pronto llegamos a un lugar donde había una escultura abandonada de mi amigo Campos. Alrededor estaba sucio, ¡parecía un basural!

¿Allí lo hicieron?

Sí ,y recuerdo que había una pareja, haciendo lo que hacen los enamorados y cuando vieron al alcalde salieron disparados. Es que ustedes no han vivido mis épocas, donde a los enamorados ¡los trataban como a delincuentes!

¡Los ampayaron!

Yo les dije: “No se vayan, acá les vamos a hacer un lugar para que los respeten, para que nadie los joda”. El alcalde escuchó y se quedó sorprendido con el discurso y le pusimos el Parque del Amor.

¿Ud. diseñó todo el parque?

Claro, todo, pero de pronto se paralizó la obra en agosto. La escultura ya estaba, pero los alrededores del parque todavía no. Hasta que un día se apareció un funcionario del municipio y me dijo que el parque tenía que estar listo para el 14 de febrero, ¡faltaba solo un mes!

¿Alguna anécdota?

Los chicos hacían su negocio cuando colocaban los nombres en las mayólicas. Yo les decía que colocaran nombres de parejas famosas como Romeo y Julieta o Humareda y Marilyn, pero ponían Rosita y Juan. Es que las parejitas que pasaban por ahí les pedían y a cambio les daban su sencillo [risas].